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lunes, 4 de febrero de 2008

La vulgaridad está aquí, sí, está cañón

Reconozco que soy uno de los cuestionadotes del proceso “involutivo” (insisto que necesitamos que exista esa palabra), que vivimos como sociedad, no es que quiera sonar como un anciano que insiste en que los tiempos pasados fueron mejores, pero lo que me queda claro es que cada vez se tienen más satisfactores que en apariencia nos acercan y como maldición freudiana termina siendo nuestro propio tormento.

Ya en este terreno de los reconocimientos, acepto que soy un adicto del fútbol americano, es más, admito que los domingos de septiembre a enero son para ver fútbol americano, ¿qué le vamos a hacer?, así es cuando hay gusto por algo, y es por eso lo que vi en los medios de comunicación nacionales en esta semana me tienen entre molesto y asombrado.

¿Qué fue lo que vimos?, una niña que “cautivó” la atención de la prensa mundial al aparecer como novia para pedir matrimonio a célebre jugador de Nueva Inglaterra (ni a Tim Burton se le pudo ocurrir algo tan absurdo, vamos Tim Burton no tiene nada de absurdo). ¿Qué más se vio?, una apuesta entre comentaristas, y bueno, lo puedo entender en Enrique Garay, que en años ha amoldado un estilo de narración odioso, mercantiloide y narcisista, ¡pero en Joaquín Castillo!, caray, como dirían las abuelitas, ¡es que ya no hay dignidad!, honestamente considero a Joaquín Castillo como una persona honorable, espero que tenga dignidad y lo veamos en poco tiempo en Fox, o en ESPN.


Sí, lamentable es lo que se vio en esa esquina, ¿y en la de enfrente?, por el estilo, tomando al evento como propio, oyendo a sujetos tan banales como El Perro Bermúdez “echándole buena vibras a sus brothers de Nueva York”, a Facundo siendo el “reportero” estrella, y bueno, demás detalles de una fauna televisiva que lo único que hacen es vulgarizar el ya de por si flaco ambiente televisivo.
Lamentable todo lo que se vio, para fortuna de ambas empresas el juego no sólo fue bueno, sino que salió del promedio. Se tuvo la atención hasta los últimos dos segundos, y estas dos cadenas pudieron rienda suelta a sus afanes comunicativos. Donde al final me queda la idea, ¿de verdad son los medios que merecemos?, ¿es que de verdad la vulgaridad será ya parte del sistema?

Pero si esto fuera poco, hay preguntas más escalofriantes, ¿qué sigue?, ¿veremos a Latin Lover defendiendo la naturalidad de sus nalgas en entrevistas previas a súper tazón?, ¿la nueva banda Timbiriche serán los reporteros de color para el evento?, ¿Lastelevisoras pondrán a sus niñas estúpidas de analistas de medio tiempo?, ¿la odiosa niña Gómez Mont vestirá de conejita de play boy y pedirá divorcio a Brady?, ¿Facundo grabará sus bromas arrojando ácido a los incautos que se crucen en su camino?

Duelo decirlo, pero este siglo XXI no pasará a la historia por la vulgaridad, sino por la difusión que tantos ganarán medrando con la vulgaridad.

martes, 15 de enero de 2008

¿De qué color es el viento?


Preguntas de qué color es el viento y solo atino a decir que no hay color ajeno al viento, están todos y ninguno está fijo.

El viento es tan azul como el mar cuando azota a la costa y sus rompeolas son pequeños diques a los ímpetus de él, es pardo cuando se mezcla con la arena y se llega a confundir con nuestros cuerpos tendidos en la playa.

El viento es violeta y melancólico como las tardes de otoño cuando los árboles se desgranan de lo alto de sus hojas que lloran por tu ausencia y acarician la sombra que dejaste en su tronco.

Rojo es el viento apasionado que llega en la primavera, pasión que nos llena de vida y exalta tu cuerpo que es acariciado, rozado, apenas tocado por su ternura calurosa.

El viento es oscuro cuando se enreda en tu cabello, red de hilos de caoba que tiñen al viento y trata de apresarlo, un prendedor ingenuo trata de capturarlo y tenerlo por adorno el resto del día, viento espeso que se niega a salir o a permanecer. Viento oscuro y brillante a la vez.

Viento de miel cuando sus finas líneas me retratan en tus ojos, reflejo ideal de mi sentimiento, del brillo de tus ojos, del espejo de tu amor, imagen que juega, que brinca, que busca caminos, que encuentra resistencias y fluye en cada párpado.

Viento carmín es el que brota de tus labios cada vez que dicen mi nombre, carmín que apresa, carmín que domina, carmín que vive, carmín que corre.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Se nos fue el año del cerdo


Pues sí, los chinos dijeron que este año rector era del cerdo, y si mal no recuerdo explicaron que es un año complicado, difícil de inestabilidad, bueno, que ni está para casarse (¿nos estarán cotorreando los chinos?), como sea, este 2007 está expirando, y nadie puede datener esto.


Lo que deseo es aprovechar el momento para poner en este espacio la escencia misma del blog, es decir, estoy escribiendo a la primera, sin borrador, sin reorizar, sin pensar en métáforas, en hipérboles, sólo estoy escibiendo lo que surge del teclado, por lo que no me sorprendería que fuera infinitamente superior a lo que trato de armar cuando me pongo a "pensarles".


Es posible que este año no haya salido todo como se pensaba, desde luego que también tuvo sus sopresas, lo que sí quiero decir es que agradezco profundamente la oportunidad de estar a su lado en este ciberespacio, por haber posido estar a su lado en los pasillo de una universidad (si no se ha podido más es por la brillante direción del barco, ustedes captan el sarcasmo), por los momentos en que pudimos alzar un vaso de cerveza y brindar, y al calor de la botana quejarnos, reirnos, hacer teoría, dicutir las cosas más tontas del planeta, pero a final de cuentas salir fortalecidos.


Mis queridos amigos, sé muy bien que disto mucho de ser el más ejemplar de los cuates, pero bien saben que aprecio su amistad, sus estilos de ver la vida, de hacer ideas, de soltar sus manos en el teclado, de no estar conformes con lo que se ha logrado, de tener idaes que aún ni siquiera tienen orden, pero que saldrán algíun día, donde seguimos esperando el día en que un alumno nos diga: Me gustó la postura del último libro que nos dejó, pero sentí que el dilema no está explicado con la fortaelza, siento que la tesis puede dar más en cuanto a los motivos del protagonista y sus antagonitas. Por expresiones así es que bien vale la pena estar seguir adelante.


Mis queridos amigos, la mejor de las fortunas para este año que se avecina, que haya abundancia, proyectos, suerte, salud, amor, tiempo, soledad, compañía, de todo lo que hace a la vida única y maravillosa.


Y termino como finalizaban las cartitas mandadas a tío Gamboín: Disculpa mis faltas de ortografía.


PD. ¿A poco no está linda la chica que adorna mi entrada?

martes, 13 de noviembre de 2007

¿Por qué no te callas?

Rompiendo un tanto las inercias, en esta ocasión deseo plantear un tema político o de sentido común, que no por fuerza van ligados para desgracia de las repúblicas bananeras que habitamos.

“¿Por qué no te callas?” reclamó el rey Juan Carlos al siempre fino, atento y respetuoso de “sus” formas Hugo Chávez. Lo que motivo una especie de escaramuza diplomática entre divertida y penosa entre las élites de Latinoamérica. El origen de todo fue el respetuoso Chávez denominó a José María Aznar, ex presidente español, como fascista por su participación en la invasión a Irak (vamos, querer participar del negocio y otra ser fascista).

No trato de defender al principal promotor del voto de Felipe Calderón, es más, no me importa qué sea de su vida, pero ocurre que en los códigos de las élites, si hay algo de lo que se cuidan es de señalarse a ellos mismos. Supongo eso no entra en los códigos de Hugo Chávez que de nueva cuenta trata de mostrar al mundo lo claro y preciso de su concepto de verdad, supongo que así de furibundo habra sido para señalar a los sujetos que balearon a estudiantes que se oponen a sus reformas de Estado. Como sea, ese tipo de cosas no es lo que me mueve a reflexionar en esto.

En una posterior conferencia de prensa Zapatero, presidente actual de España, aseguró que no estaba dispuesto a permitir que a un ciudadano español, por más rival o adversario que fuera de él, se le insultara, pues da la casualiad que ante todo es un compatriota.

¿Esto a que viene?, a que hace no más de 35 años España estaba sumida en una dictadura, sin instituciones democráticas, con reglas y situaciones de miedo e incertidumbre, vamos, para acabar pronto, tan fregado estaba el pueblo español como nosotros. ¿Qué ha pasado en 35 años?, bueno que España se ha consolidado y nosotros seguimos teorizando el tipo de país que se supondría, queremos ser.

No defiendo a nadie, pero lo que me queda claro es que la respuesta de Zapatero suena distante en discurso, y más en práctica que conocemos, donde la única unidad que tenemos como mexicanos es tumbar al que está arriba, donde no hay principios de identidad, más bien de servirse del poder y del recurso.

Sí, ahora el asunto de no es literatura, es de conciencia. Me llamó la atención cómo un jefe de Estado se comporta y defiende su identidad, y no se dobla ante otro. ¿Será acaso que por allá en España se tiene el manual de qué se hace o de qué no se hace?, ¿habrá que llamar a Hugo Chávez un peligro para España?, ¿Los españoles le llamaran chachalaca al Fidel región 4?, ¿en el peor de los escenarios, se pondrá Chávez a cantar un chotís o se unirá a una grupo de "cantaores" para cobrar venganza en Joaquón Cortés?, quién puede saber lo que ocurrirá, lo que no me queda la duda es qué divertidas son las élites cuando se rompen sus códigos.



PD1. ¿A poco creen que consideré poner una foto de Hugo Chávez en lugar de la imagen de la nena que adorna mi texto?



PD2. Una sincera disculpa para la todos los perros de reserva, la semana pasada estuvo sin pila mi teléfono, acabo de ver sus mensajes, y por si fuera poco, no pude estar pendiente de los mensajes. Quedo en deuda con tan refinada y selecta comunidad.

lunes, 5 de noviembre de 2007

La brecha carmín


Suave gota de miel son tus labios

que por mi cuello marcado escurren,

surco como brecha de carmín

en mi suspiro se ahoga tu gemido.



Como lienzo de aroma rubí eres.

Sangre y vena soy de tu beso,

por mi frente corres y mi aliento mojas

con saliba que hiere mis labios secos.



Libre mi verso lame dolorido

en sábanas maltechas tu ausencia.

miércoles, 31 de octubre de 2007

El terreno virgen


Me encanta que no sepas nada, que poco te interese, que sea tan amplio tu horizonte y sea yo el que lo llena. Pasar la lista es una oportunidad de gritar con sigilo tu nombre, es cruzar la mirada en complicidad que los demás suponen, pero que no conocen de fondo.

Me encantan las locuras frescas de tu risa, del ansia con que consumes dulces y tu cuerpo parece ignorarlo. Eres la gran paradoja con tus cuadernos con figuritas infantiles, y sin embargo eres una ninfa que exquisita ha venido a darle luz a mi existencia, que devora mis besos, que acepta mis caricias, que vibra en lo que hasta hace poco era piel virgen. Soy pizarrón y tu tiza de colores, lo iluminas todo, remarcas, rompes esquemas y me dejas en cada lance con el aroma de tu mano sobre mi sombra.

Eres pretendida, acosada, por esa tropa de niños que creen saber del amor; y juegas con ellos, haces promesas, les muestras detalles de sensualidad que lejos de preocuparme me divierten, me ilusionan, pues ese encanto lo conozco, porque esos besos de sabor grosella los he paladeado, porque tu aliento de de cereza endulza mis ratos libres y nuestros momentos de soledad negada en las aulas.

Y qué se puede comparar cuando hemos enfrentado y cuestionado al extraño mundo de una cafetería, donde las damas nos ven con desdén, con molestia con hipócritas valores, y de los hombres, de quienes huelo su envidia y su curiosidad, tod barnizado de admiración. Eres mi inspiración a la locura, a lo que no debería ser, aunque nadie haya dicho de dónde viene la regla. Eres mi Lolita, eres fuego, eres niña, eres mujer, eres el sonido de la campana en medio de la nada, eres la insolencia cubierta de miedo y respeto, eres tú.

No tiene caso pensar si fue tu encanto que me cautivo y lo que tú ves en mí, sólo es el tiempo que ha pasado, es un aprendizaje donde tú has aprendido a no ser tan nila,y yo a dejar de ser tan adulto.

Compartimos eso que se aprende por primera vez, eso que nadie más conocerá. Nos hemos gozado, nos hemos liberado, nos hemos frenado, hemos estado en medio de todos, hemos estado apartados de todos; nos conocemos, y jugamos a desconocernos a cada día, para así poder disfrutar todo desde el principio.

martes, 9 de octubre de 2007

¡Persiguiendo mi sueño, weeeey!

Para todos los que hemos abrazado la docencia, me refiero con gusto no mientras sale un trabajo “mejor”, de verdad que podemos enfrentar cualquier reto, entender al concepto más complicado, a la teoría más extraña, a esos textos que parece que sólo fueron hecho para vanidad del autor y de sus tres lectores (y que curiosamente son los libros más caros), pero, ¿qué se puede hacer ante una mente cerrada?

Hay que aceptarlo, normalmente cuando somos estudiantes la mejor ley es la del mínimo esfuerzo, la calidad del maestro puede ser directamente proporcional a la manera en que me dice todo, donde el alumno recibe la instrucción de qué anotar y qué no anotar, qué subrayar, qué resaltar, vamos, y si se puede el tipo de preguntas y el orden que tendrán en el examen, pues de mayor calidad es el maestro. Siendo honesto, me pregunto si de maestro pagas esas que de joven hiciste con tanto cinismo.

¿Qué puede hacer un maestro que acostumbra poner lecturas, a que el estudiante diseñe esquemas y los explique, respondonda a un cuestionario sobre lo que se encargó leer, incluso se encarga leer, si se hacen preguntas de contexto que viene relacionadas con el tema? En la escala del mínimo esfuerzo, el maestro es complicado, el maestro, seguramente, es malo.

Me parece puede ser fácil hallarse en este dilema: ser bueno (es decir, dar la clase) o ser malo (pedir que el alumno desarrolle su propio pensamiento). Claro, no hablo de todos los alumnos. Voy a dar un perfil de un estudiante que continuamente ve a un maestro como malo: acostumbra llegar tarde, cuando llega; siempre tiene un audífono de su “ipod” (lo ideal son los dos) permanentemente en la oreja; en su mano derecha tiene su celular como si fuera rosario (si no está en la derecha es que es zurdo); normalmente sus expresiones son “deme chance” y “perdón”; curiosamente siempre está desvelado (por tanto trabajar); y como si fuera poco, cuando entra en polémica con su maestro sobre, por ejemplo, salidas al baño cada 20 minutos, dice categórico “qué tiene, estoy en la carrera, y si entro o no es lo de menos, pues ya soy adulto”.

Me pregunto, ¿para eso sirve ser adulto?, qué clase de educación, de experiencias previas, de carga emocional tiene una persona que sólo se guía con su único y personalísimo modelo de vida (de ética si se quiere ver purista), donde pareciera que ser adulto es hacer lo que se quiera, lo que se guste, sin ningún tipo de freno a sus ansias y deseos; en pocas palabras, valiéndole madre si molesta o no al maestro (o a la clase), pero eso sí, con la piel tan sensible que se enoja si se le llama la atención y se le pide, en el colmo de la desfachatez, que ponga atención a la clase.

¿Acaso un maestro es malo por el hecho de dejar una lectura que con ayuda de un diccionario y digamos veinte minutos de lectura concentrada se puede descifrar?, ¿un maestro es malo porque no aprueba la idea de hacer un proyecto de investigación planeado en cinco minutos?, ¿ser adulto significa que no tengo límite ni respeto por el lugar donde estoy?

En fin, estoy seguro que hasta que el mundo llegue a su fin, es decir, cuando el calentamiento global sea irreversible, estos problemas continuarán. Mis pregunta de reflexión para la comunidad son las siguientes: ¿Así eramos nosotros hace pocos años?, ¿por qué tan tristes comportamientos si partimos del hecho de que una gran mayoría de estudiantes se encuentran en el lugar y en la especialidad que ellos mismos eligieron?, ¿acaso son también chicos que van persiguiendo su sueño, weeeey?

martes, 2 de octubre de 2007

A la espera de la sombra III

La sombra ya también se ha dado el soberbio arte de aportar su deseo de enseñar, y ha dado largos e intensos besos al rostro de Paula, su boca también ha comprobado el uso magistral de eso que se llama lengua. Le excita la idea de sentir entre sus dientes una lengua inquieta, entrometida, que nada debe hacer entre sus dientes y labios. Para este momento, mujer y sombra ya están en plena ebullición de respiración.

Espectro y cuerpo se mecen al ritmo pausado, van y vienen con su silueta, están hechos en extensión de placer, y desde luego que no hay tanta perfección. Sexo y oscuridad se entremezclan en frenética pleonasmo húmedo.

Ha pasado el tiempo y pareciera que todo se ha visto, que todo se ha tocado, que todo se ha vivido, pero súbitamente el espectro toma la mano de Paula y la lleva a su entrepierna, el miembro que hay entre sus piernas está dispuesto al asalto, Paula ya lo había visto y tocado con mucho cuidado, con mucho respeto, como quien se encuentra un tigre dormido en la selva. La fricción que había sentido Paula al principio de la noche parecía más que suficiente.

La mano de Paula apenas se da abasto, es enorme esta bestia que meditante ha estado al asecho, sin querer ha apretado la fibra más sensible de la selva, está despierto y Paula no sabe qué será de su suerte. Las noches especiales siempre tienen alguna sorpresa especial.

La sombra toma con fortaleza a Paula, y en un rápido movimiento la sienta de rodillas sobre su oscuro falo al tiempo que los ojos de Paula se abren al más increíble gozo y sorpresa conocido hasta entonces. Paula se siente conectada plenamente con esta sombra, ya no hay distancia que se posible, son uno, cuerpo y éter se han unido, la respiración abandona por instantes a la mujer que está empezando a conocer el secreto último de la vida.

Paula apenas tiene tiempo de llevar la sábana a su boca y de esa manera ahogar un grito de dolor y de placer, se siente penetrada en sus valores, en sus sentimientos y eso la hace sentir bien, no es malo, es un dolor dulce, un castigo que demanda con abundancia, los movimientos de nuevo se hacen acompasados, el ritmo pareciera de una tarde caballos en el campo.

Paula ha tenido la oportunidad de ultrajar eso que existe entre las piernas de lo que sería un ser humano. En el caso de esta ánima se ha encontrado con un miembro vigoroso, sano, atrevido, que semeja a uno de esos corceles que deambulan libres por las pampa, juguetones, indómitos, firmes de carne y dispuestos a demostrar que son los dueños de la pradera.

Hacen movimientos circulares, lentos, tratando de encontrar la raíz de ese árbol, es una amazona que empieza a vibrar como nunca antes, y se da cuenta lo mucho que disfruta la sombra que tiene debajo de sus redondas y firmes nalgas. Ella que empezó siendo amenazada por esta ánima ahora se encuentra sobre ella.

La agitación aumenta, cada vez los ciclos son más vigorosos, ese leño que siente en su bosque se pone cada vez más erguido, la sangre pareciera que va a salir con una presión que hará gran alboroto. Paula ya no sabe que hacer, se ha toca ella, ha tocado a ese intruso. La respiración, en extraña paradoja, se ha ido retirando pese a que la ventana deja pasar cínicamente al aire nocturno.

Paula alcanza a contraer el cuerpo hacia dentro, como si apretara a esa bestia entre sus piernas, sus ojos empiezan a buscar algo en el techo, la respiración es más breve, más corta, menos intensa y de pronto, sin que desde luego ella misma se de cuenta cae.

La agitación con falta de aire no es buena combinación, pero esta sombra no tiene mayor recato, ha terminado con un miembro satisfecho y una dama desmayada, que tendida en la cama ha pasado de la excitación a la ternura del sueño inducido.

¿En qué momento llegó la mañana?, cuando quiso, ajena a los mandatos rigoristas del reloj. Paula se reincorpora, no tiene sentido saber en qué momento terminó todo, pero es un hecho que sí recuerda la agitación bien hasta antes de su último jadeo. El resto no tiene mayor explicación, la sombra continuó en la habitación y murió cuando la luz llegó. Nada más científico y más real.

Paula nota que su cuerpo está desnudo, pero eso no importa, nadie con moral se atrevería a entrar a fisgonear su cuerpo. Hay una sonrisa cómplice cuando se ve en el espejo, como si parte de la sombra se hubiera quedado dentro de ella. Ve el reloj y nota que son las ocho y cinco de la mañana, faltan 55 minutos para que las manecillas se vuelvan a encontrar, y reflexiona qué tan pocos minutos hay que esperar para que las manecillas se vuelvan a encontrar.

Las noches han seguido llegando, Paula actúa con normalidad, y es que ¿qué dama no apetece pasar una noche refrescante con sus ventanas abiertas?, más si no hay fisgones que pongan en peligro su soledad, aunque nadie ha notado la peculiar costumbre de prender una vela durante el inicio de la noche en sus horas más íntimas.

martes, 25 de septiembre de 2007

A la espera de la sombra II

Pese a que la luz se ha extinguido, la sombra no se mueve con soltura, es más, permanece quieta ante Paula, ella se da cuenta que en el juego de misteriosos hechos la luna ha quedado descubierta por la nubes y por el ventanal entra placidamente a sus anchas los diferentes rayos que desean ser parte de la escena.

La sombra se acerca un poco más a Paula, se inclina un poco y empieza a oler a Paula, pero no de una manera ofensiva, es más bien como un contacto con la esencia, ahora en lugar de ser una sombra pareciera un fantasma que recuerda tiempos en los que tenía un cuerpo que bañar, perfumar, atender. Parece un acto de nostalgia.

Paula empieza a sentirse rara, no incómoda, a diferencia de la sombra que parece recordar algo, ella empieza a conocer nuevas emociones. Esto es agradable, no sabe qué es, no entiende como se dio, pero es una realidad que su pecho empieza a resultar insuficiente para recibir todo el aire que de pronto parece necesitar.

La sombra sigue oliendo su cabello, y también acerca lo que sería su rostro al de ella, Paula parece que cada vez se ahoga más, pero no se mueve del lugar en el que está, la ciencia algún día reconocerá su nombre como la primera mujer que logró un contacto cercano con un alma de la oscuridad que se sintió atrevida en un momento de su triste existencia.

Sin ningún tipo de recato, la sombra movió los brazos sobre la espalda de Paula. Ella se cimbró al notar que esas manos más que ser producto de un juego de luces eran sólidas, consistentes, manos que cubrían amplios territorios de su espalda. Paula tenía una respiración descontrolada en absoluto, estaba llegando a las fronteras del control y paseándose peligrosamente por las orillas de la locura.

Su pecho ya dejaba sentir y manifestar una tensión muy peculiar. Sus pechos estaban hinchados, excitables, el algodón que los recubría empezó a ser plácido, era tan solo unos centímetros lo que se paraba a eso pecho erguidos y cálidos de lo que debería ser el fornido pecho de esta sombra sensible.

En el nacimiento de las piernas Paula sentía que una bestia salvaje e insaciable por fin bajaba a la laguna y de manera desesperada se humedecía de los líquidos que calman cualquier ser. Esta bestia, que dormida por tantos años estuvo, de pronto reclamaba una sed terrible y que no había líquido que fuera capaz de saciar dicha desesperación. Paula juraría que por lo largo de sus piernas corrían un par de gotas de esa agua desconocida y enigmática.

El abrazo de este espectro en verdad que era intenso, apretó lo que debía, y aflojó lo suficiente. Paula notó también la respiración en su oreja. Era intensa, fuerte, como un búfalo excitado. Mayor fue su sorpresa cuando su lóbulo empezó a ser besado y recorrido por una lengua cálida, húmeda, áspera y notablemente incisiva. Supuso que era dulce. Paula trató de no peder la clama, pero estaba segura que en ningún tratado de ciencia se leía que las sombras tuvieran órganos internos.

Paula no dejó de sentir la oscuridad por el simple hecho de cerrar los ojos. El masaje de esa lengua era algo novedoso y en extremo satisfactorio como para mantener la vista atenta. Por momentos sintió que su resistencia flaqueaba y dejaba reposar su cuerpo en la sombra, asunto cuestionable, pues nada aseguraba que la solidez de esos brazos de espectro sería permanente y soportable de la masa humana.

Pero eso no la mantuvo por mucho tiempo angustiada, pues esa sombra recorrió sus brazos y sin avisar ni dar tiempo cargó a Paula y empezó a caminar. Ella quiso salir de su curiosidad y no tuvo más que asirse a lo que sería su cuello. Este, en proporción a lo que sintió en sus brazos, también era fuerte, marcado, listo para soportar el trabajo más rudo.

Paula salió caminando de su cama y llegó en brazos de una sombra. Nadie en su sano juicio tiene que creer algo así, pero no deja se ser una idea seductora. El asunto no queda ahí, la sombra no quita eso que deben ser sus manos del cuerpo de Paula, ni ella se conforma con tocar solo un cuello. Así como empezó a oler y abrazar a la mujer, la sombra ha iniciado un recorrido por el cuerpo de la inexplorada mujer.
Paula siente esas aparentes manos por todo su pecho y abdomen. Se siente bien, cálido, intenso, con suavidad pero revelando que son manos que también han experimentado en instrumentos de trabajo. No son suaves, es cierto, ¿pero a que mujer le gusta que la toquen manos más suaves que las suyas, por muy sombra que sea esta?

La sombra inspecciona, desde el lugar en que está Paula solo puede ver que la cabeza ha dejado de observarla y ahora es su cuerpo, ahora solo ve entre sus pechos a una masa de cabellos que está plantada en su vientre, es un cabello largo, ondulado y se siente maravilloso cada vez que se agita porque llama a su cuerpo a tensarse. Todo en Paula es excitación, aprieta sus piernas, sus pies están en punta, quien no sepa nada de los misterios del cuerpo diría que está luchando la ingenia mujer de no morir asfixiada.

Pero la sombra no se contiene. Paula creía estar en pleno placer cuando de pronto la respiración que sintió en su oreja y la hizo estremecerse la siente justo donde nace su selva púbica. Como una auténtica descarga eléctrica que tuvo que contener con los dientes y los labios, Paula conoció un temblor cálido con sudor frío, no encontró mayor apoyo que apretar con toda su femenina fuerza la almohada, la sábana o lo que encontrara, eso sin contar el arqueo de su espalada que solo en libros de anatomía vio.

La sombra continuó explorando cada vez más curiosas, como tratando de llegar a la causa última de lo que alguna vez conoció y trata de recordar. Su boca se abre, aspira, busca, humedece, su lengua taladra, empalma contra los labios, contra los dientes, embiste una y otra vez, ritmo que de inmediato, por instinto Paula sigue. Paula jamás había sudado. Paula jamás se había agitado. Paula jamás se había contorsionado.

Paula empezó a tomar con sus manos a esa cabeza de cabello largo y abundante, en tanto las sombras terminaba de inspeccionar el cuerpo de Paula, la conquista de sus tobillos por parte de esas manos firmes era el fin de la exploración, el fin de ese Colón que por esa noche se lanzó a la oscuridad a confirmar que el cuerpo femenino puede ser excitado.

Lo que inició con atrevimiento concluyó con un regreso sereno, calmado, son seguridad de conocer el terreno recorrido previamente. Su rostro de nuevo estuvo cerca de Paula, y fue el momento de respiro, de mirarse en la agitación que no deja ver nada y tomar aire por tan intensa expedición.

Paula empieza a tocar y definir un rostro, es curioso, pero es posible que una sombra, de tanto buscar figuras humanas empiece a mutarse en un ser humano. Eso es lo que toca, y lo encuentra placentero, agradable, también se da su tiempo para inspeccionar lo que sería su cuerpo y ya a estas alturas ni se inmuta que sienta lo que serían músculos de abdomen y un pecho que está tan firme que perecería el de un hombre normal que no pasa de los 30 años.

Paula se adentra en su investigación, lo toca todo, cuello, pecho abdomen, piernas, muslos, se ha vuelto esta investigación en un manantial de sorpresas, pero ella no se detiene, aprieta y constata que esta sombra escapa a todo promedio de conocimiento.

lunes, 24 de septiembre de 2007

A la espera de la sombra I

Paula hasta el día de hoy es una de las señoritas más nobles de este poblado que puede estar en un lugar que dentro de 150 años será llamado Mar del Plata, nombre idóneo donde la virtud y las buenas costumbres habían encontrado acomodo.
Quiso el destino y las circunstancias, pues todos sabemos lo caprichosa que es la suerte, que esa fuera una noche más oscura de lo normal, pese a que había un viento consistente no se puede decir que se tratara de una tormenta.
En la habitación de Paula hay un reloj de péndulo, que con movimiento insistente va y viene con ese tic tac eterno, hueco, insípido, pero que es el preludio para que las manecillas se reúnan, segundo a segundo, las manecillas en un perfecto y sincronizado juego de seducción se alcanzan. El minutero impaciente se acerca a la hora y ésta coqueta e inocente se aleja, asegurándose de no ser lo suficientemente rápida como para no ser alcanzada. Es un juego que se torna emocionante por 60 minutos.
Paula está sola, su única compañía es la sombra que proyectan las velas, sombras inocentes, aunque en los tiempos que se viven no se puede saber el tipo de costumbres que tienen las sombras, hay quien asegura que se divierten mucho subiendo por la paredes hasta ser partidas a la mitad por el techo, quién sabe qué placer misterioso encuentren en ello, otros aseguran que les gusta inspeccionar el cuerpo de quien descansa en la habitación que han elegido, desde luego que nadie lo puede corroborar, pero tampoco hay quien lo niegue rotundamente.
Paula ha pasado algún rato en esa su habitación, sabemos que hay viento y eso la puso en la duda si cerrar o no el ventanal. El vaivén de la flama de la vela se ha convertido en una especie de medidor de la intensidad del viento. Parece que la delgada aguja luminosa va y viene en un juego extraño de resistencia y complicidad. Pareciera que en la habitación de Paula las sombras y las velas tienen licencia para distraerse.
El cuerpo de Paula es delgado, fino, sencillo, pero muy grato a la vista, y si decimos que luce grato a la vista es lo más sencillo que se puede decir; no ha habido en estos 21 años mano que profane la porcelana de su cuello, la firmeza de sus brazos, ausentes de músculos groseros, de unas piernas que en su estado natural lucen largas, firmes, con un torneado exquisito.
Su cabello negro es largo, cae de modo muy natural sobre sus hombros, en realidad parece respirar una vez que ha soltado la rigidez del peinado que toda mujer decente tiene en este lugar. Tan siquiera pensar en la posibilidad de lucir con cabello suelto en el balcón le molesta e irrita.
De pronto su descanso intermedio se ve frenado por un ruido que no es el viento. Súbitamente los ojos sea alertan, y si las pupilas no se dilatan más es por la raquítica luz que sigue su juego con el viento. Paula se yergue sobre sí, no podemos hablar que esté asustada, simplemente es el reflejo de quien de pronto es sorprendido por un ruido en la oscuridad.
Paula piensa por un momento en la posibilidad de que una sombra errante busque un poco de cobijo en una noche así, pues también se sabe que llega un momento en que las sombras desean encontrar algún rincón oscuro que les de cabida. La gente sabe que no es muy grande o molesto el lugar que ocupa una sombra, ¿pero qué necesidad tiene una dama decente de tener que soportar a un inquilino en sus habitaciones?
Paula sabe que no es nada, pero la inteligencia femenina dice que debe defender lo propio de una dama decente y que será recordada por su prudencia cuando este lugar se llame Mar del Plata. Sin pensarlo dos veces se levanta de la cama, desde luego que del lado derecho, hacerlo del lado izquierdo es invocar a la mala suerte, y también es conocido que la superstición atrae a la desdicha.
Paula ya está levantada de su lecho, y como es una misión inmediata de inspección, no se detiene ante nada, es un arrebato de audacia permite que sus pies sean besados por la alfombra suave y lanuda que hay en su habitación.

Por unos instantes permanece parada en silencio frente a la ventana, quizás se encuentre a unos 5 metros, la habitación es amplia, como debe vivir la gente decente de estos tiempos, nada que ver con casas que en algún momento serán auténticas trampas, incluso para una sombra.
Por fin se rompe la angustia y camina un par de pasos, lentos, majestuosos, con una parcimonia digna de una reina, pero se ven frenados al escuchar de nuevo ese ruido que ahora se escucha más cerca. Paula ha tomado la vela y la ha acercado a su rostro, como si un templario acercara con mayor fiereza su espada a su pecho para lanzar una carga contra el infiel.
Su mirada es atenta a la ventana, y es justo en esos momentos en que por el lado derecho de la ventana, justo en la frontera de la cortina, se ve lo que en un momento parecía una mera ficción. Se trata de una sombra que poco a poco se ha adueñado del balcón. Sin duda que la osadía de esta sombra es inaudita, no esperó la madrugada para hacer acto de presencia.
Paula está segura que su vela encendida será suficiente para frenar a esta ánima que no sabe de modales, pero no quiere pasar por descortés, así que se queda muy quieta, fija al suelo, no avanza. Ella sabe que una sombra por más inquieta que sea no gusta de la luz, luz que arrebata definición a la sombra, que le quita seguridad, que la vuelve menos que un suspiro de amante solitario.
Unos instantes desafiantes ocurren. Cada uno de los guerreros se mantiene en su posición. La dama con su aura de luz está en el interior de la habitación, la sombra, fiel a su dogma, se esconde en las esquinas poco alumbradas.
La calma se rompe justo cuando el viento es más intenso la sombra empieza su deslizar. Sobre esto hay dos posibilidades: la sombra es impulsada por el viento, o bien, la vela he bajado su intensidad ante la autoridad del viento y esta sombra ha cobrado confianza ante la circunstancia.
La sombra ha terminado su recorrido, está junto a ella, pese a que se sabe que las sombras no tienen orden en su cuerpo porque tan solo producto de la luz contra un cuerpo, no resiste la curiosidad de voltear a lo que se pudiera considerar como su cara.

Para sorpresa de Paula, la sombra levanta lo que sería su mano y toma el candelabro de su vela. Ella ya no es ella, y en cierto sentido está empezando a conocer con mayor detalle la naturaleza de las sombras, podrá decir cualquier día con autoridad “no hay que temer por una sombra cualquiera, pero sí hay que tener respeto ante las que no se conforman con su destino y tratan de acercarse a las personas para buscar entender nuestra naturaleza”.
La sombra ha tomado el candelabro y para completar las novedades sopla sobre la flama que en un instante se desvanece, la flama ha llegado a su fin, de ella nadie se acordará y quedará la idea de que mas le valió haber disfrutado la vida, pues en el lugar en que está no puede hacer nada por remediar las cosas.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Unas líneas

No hay tiempo, no hay humo,
no hay nada, quizás sólo sea viento en lo
que vivimos, quizás la realidad no sea mayor al
tamaño de una nuez ni supere el peso de
tu aliento.

No hay tiempo porque lo haz hurtado,
ángel corporal que se alimenta de mi
razón, de rocío, de tintes violetas
que pintan el lienzo que en el cenit fue oro.

Me robaste mi sombra, ahora es presa
de tu paso; juegas con ella, simulas que
me la devuelves, ya es ceniza que se
filtra por mi mente, que se impregna en mi pecho,
y adorna como fistol que brilla en mis ojos
cada vez que estás frente a mí.

No, no hay tiempo, no lo necesito
me he acostumbrado a tu cercana distancia,
a tu peso amargo, a tu aroma dulce.
No hay tiempo, así es el infinito
de tus labios, lo denso de tu cabello,
lo extenso de tu pechos, lo breve de tus palabras.

No, no hay tiempo ni reloj que lo soporte,
eres arena que juega en mis manos,
eres marfil que brilla en mi horizonte.
Capturas mi suspiro, construyes mi idea,
armas y reinventas mi alma.

Eres barca que flota en la mar y
la ola imita el vibrar de tu cuepo
en el amor. Quisiera ser la ola, dominar
la barca caprichosa, pero inútil es pretender
jugar con las reglas del azar.

Por ti tiempo es solo ilusión, estás quieta,
estática, como suspendida en un mar de
letras, jugando entre las oraciones, moviendo
a capricho las palabras, dominando los puntos
suspensivos, esquivando el renglón, corrigiendo
las pausas, desquisiando a las comas.

No, no hay tiempo, no hay tiempo porque lo
haz secuestrado, vive en tu pecho, en tus labios,
sabe a tu aliento, se escurre por tus pechos,
vive en tu ser más secreto, más cálido,
líquido es el tiempo tuyo.

No necesito del tiempo, no necesito de horas,
el minuto es una fantasía, los segundos ficciones;
te haz vuelto todo, donde volteo estás, donde
me dirijo te vas. Eres amor, eres pasión, eres
plata derretida que adorna el clavel.

Eres todo, eres nadie, jugo de tiempo y laberinto
sin salida, porque no quiero salir. Donde quiera
que estés, no importa lo que paso, pues el tiempo
ya no está.

Sietesoles